TIBET

Asia

 
TIBET Satélite
 
DATOS DE TIBET

SUPERFICIE 1.228.400 Km.2
HABITANTES 2.840.000  (2004)
DENSIDAD 2,2  Hab. / Km.2
CLIMA SEMIÁRIDO
COSTA No tiene
IDIOMA Lenguas chino tibetanas
GOBIERNO Autónomo Dep. de China
SECRETARIO Zhang Qingli
GOBERNADOR Qiangba Puncog
RELIGIÓN Budismo Esotérico
MONEDA 1 Yuan = 10 Jiao
CAPITAL Lhasa

Datos Actualizados Junio/2000

La parte meridional del Tíbet está situada dentro del Himalaya, cuya cadena más importante se extiende a lo largo de toda la frontera meridional y en donde se encuentran muchas de las grandes cimas del mundo; entre ellas se hallan el monte Everest (8.850 m), la montaña más alta del mundo, el Namcha Barwa (7.756 m) y el Gurla Mandhata (7.728 m). Otra cadena del Himalaya, conocida comúnmente como el Transhimalaya, se extiende al norte paralela a la principal cordillera, y tiene picos que alcanzan los 7.300 m de altitud. Entre esta cadena y la cadena principal hay un extenso valle fluvial, que abarca alrededor de 1.000 km de este a oeste. El río Brahmaputra (conocido en Tíbet como el Yarlung Zangbo) fluye de oeste a este a través de gran parte de la región. La cadena del Transhimalaya desciende hacia el norte hasta la meseta Septentrional (o Tibetana), una vasta altiplanicie que se extiende hasta el Karakoram al oeste y las montañas Kunlun al norte. La meseta Septentrional, interrumpida por elevaciones montañosas, tiene una altitud media de aproximadamente 4.570 m. Desciende gradualmente hacia el sur y el este. La parte oriental del Tíbet es una región accidentada con numerosas cordilleras en dirección norte-sur, mezcladas con profundos valles.

Tíbet es rico en recursos minerales, aunque sólo unos pocos han sido explotados. Hay oro en muchas partes y notables yacimientos de mineral de hierro, carbón, sal y bórax. Otros recursos minerales conocidos incluyen los esquistos bituminosos, manganeso, plomo, cinc, cuarzo y grafito. Hay también jade, lapislázuli y otras piedras preciosas y semipreciosas.

El pueblo tibetano compone la mayoría de la población, aunque hay importantes comunidades de emigrados fuera de Tíbet, concretamente en Nepal y la India; sin embargo, la política del gobierno chino destinada a poblar la zona con chinos de etnia, ha hecho que éstos formen una minoría considerable. El tibetano, una de las lenguas chinotibetanas, es su lengua principal. Una parte significativa de la población es nómada o seminómada.

Tíbet tiene una población (2000) de 2.620.000 habitantes. Tiene la menor densidad de población de todas las regiones de China con 1,9 hab/km2. La única ciudad importante es Lhasa (161.788 habitantes en 1991). La otra ciudad importante es Xigazê (Jih-k’a-tse).

Tíbet ha sido tradicionalmente el centro espiritual del lamaísmo, una forma única y muy desarrollada de budismo esotérico. Además de ser la religión de la inmensa mayoría de la población, hay significativas comunidades de lamaístas en Nepal y Mongolia. La práctica de esta religión ha sido severamente restringida. El lamaísmo adoptó elementos de la religión nativa, llamada bon, una forma de chamanismo que antecedió a la introducción del budismo en el Tíbet, y que aún sobrevive de una forma más o menos mezclada. Hay también pequeñas minorías islámicas, cristianas e hindúes. Desde que China recuperó Tíbet en 1950, la religión ha sido muy perseguida y controlada férreamente; se estima que se han destruido 2.700 monasterios.

La cultura tradicional tibetana se basa en el lamaísmo, con una notable tradición artística de imágenes esotéricas, los mandalas, y de impresiones xilográficas de textos y dibujos. Los centros tibetanos han conservado algunas de las más completas colecciones de sutras mahayanas. El lamaísmo también ha dado lugar a abundantes festividades religiosas, ceremonias y ferias tradicionales.

Al parecer, la población tibetana emigró a la región desde el valle del Huang He y desde las regiones de Asia central habitadas por grupos nómadas túrquicos. El antiguo Tíbet estaba dividido en principados, que, en el siglo VI, se consolidaron bajo un rey, Gnam-ri srong-brtsan. Su hijo, Srong-brtsan-sgam-po, extendió su imperio militar sobre Nepal, Tíbet occidental y algunas zonas de la India, concertó una alianza matrimonial con la dinastía Tang de China, estimuló el budismo e introdujo desde la India una escritura para el tibetano. Desde finales del siglo VII, la fuerzas tibetanas comenzaron a atacar las regiones fronterizas chinas y las caravanas de la Ruta de la Seda. Esta agresión culminó en el año 763 cuando las tropas tibetanas entraron en China, entonces convulsionada por la rebelión de An Lushan, y tomaron la capital Chang’an (la actual Xi’an). Aproximadamente en la misma época, el semilegendario monje indio Padma Sambhava llegó al Tíbet como parte de la importante expansión del budismo que tuvo lugar bajo el rey Khri-srong-lde-brtsan, quien fundó el gran monasterio de Bsam-yas (Samye).

Hacia el final del siglo X, el reino tibetano comenzó a desintegrarse y finalmente se dividió en varios principados pequeños. El budismo fue eclipsado temporalmente a mediados del siglo XI aproximadamente, pero misioneros procedentes de la India lo revitalizaron y provocaron el aumento de los monasterios con poder secular, además de religioso; algunos monasterios practicaban una tradición según la cual un lama, o jefe de monasterio, era sucedido por un niño o joven que se consideraba era su reencarnación. En el 1240 una invasión mongola atacó varios monasterios y en el 1247 un lama fue nombrado por Kublai Kan su virrey temporal en el Tíbet, reorganizando la administración territorial.

El Tíbet recobró su independencia tras la caída de la dinastía Yuan, de origen mongol, en 1368 y se inició una lucha entre monasterios rivales por el gobierno del territorio. El gobierno secular fue brevemente restaurado en el siglo XV, mientras que el budismo tibetano fue revitalizado por el riguroso reformista Tsong-kha-pa, que fundó la secta Dge-lugs-pa, también conocida como los Gorros Amarillos. En 1578 el tercer jefe de la secta recibió el título de Dalái-lama (‘monje con un océano de sabiduría’) por parte de Altan Kan, el jefe mongol, que resucitó nominalmente el sistema de virreinatos; Altan también puso a casi todos los mongoles bajo la autoridad religiosa del Dalái-lama. El cuarto jefe de Dge-lugs-pa se reencarnó supuestamente en la familia de Altan, y las fuerzas mongolas entraron en el Tíbet para apoyar sus pretensiones, a las que se oponían la secta Karma-pa y la aristocracia secular de Tíbet. Antes de 1642 la alianza entre los mongoles y Dge-lugs-pa había establecido un gobierno unificado bajo el Dalái-lama.

A principios del siglo XVIII, los mongoles y la nueva dinastía china Manchú o Qing, se vieron envueltos en los asuntos internos tibetanos cuando el sexto Dalái-lama fue depuesto acusado de impostor. En 1720, las tropas chinas expulsaron a los mongoles y recibieron una buena acogida en Lhasa; los emperadores manchúes consiguieron la soberanía titular sobre Tíbet; dejaron representantes y una pequeña guarnición en Lhasa y el gobierno en manos de los Dalái-lama.

La última intervención significativa de la dinastía Manchú en el Tíbet tuvo lugar en 1792 cuando las tropas chinas ayudaron a derrotar una invasión de los gurjas procedentes de Nepal. Mientras tanto, los oficiales coloniales británicos de la India intentaron asegurarse un enclave en la región. Estos esfuerzos fracasaron a causa del resentimiento tibetano por la invasión gurja, apoyada por los británicos. Todos los extranjeros, con la excepción de los chinos, fueron expulsados de Tíbet a partir de 1792. Los manchúes no tomaron parte en las guerras del Tíbet con Ladakh en 1842 y con Nepal en 1858. En 1904 el Tíbet, que era por entonces virtualmente independiente de la autoridad china, fue invadido por los británicos, alarmados por la pretendida influencia rusa en el territorio. La expedición estableció las bases del tratado bilateral anglo-chino de 1906. Según los términos de este acuerdo, el imperio chino adquirió el reconocimiento de su soberanía en el Tíbet, a cambio del pago de una gran indemnización a los británicos, que posteriormente retiraron sus tropas. En 1907 los gobiernos británico y ruso firmaron un acuerdo de no injerencia en los asuntos tibetanos

El tratado anglo-chino estimuló a los manchúes a invadir el Tíbet en 1910, pero tras el derrocamiento revolucionario de la dinastía Manchú en 1912, el país pronto obtuvo la independencia nominal de China. Todas las tropas chinas salieron del país en 1913. En 1914, representantes de los gobiernos británico, chino y tibetano celebraron una conferencia en Simla, donde alcanzaron un principio de acuerdo sobre un tratado que regulara las relaciones mutuas y, específicamente, las fronteras. Entre otros asuntos, el tratado establecía un Tíbet autónomo y la soberanía china de la región llamada Tíbet Interior, contigua a China. El gobierno chino rechazó posteriormente dicho acuerdo, que fue firmado por Gran Bretaña en julio de 1914. En 1918 las tensas relaciones entre el Tíbet y China culminaron en un conflicto armado. Con ayuda británica, se acordó una tregua en septiembre del mismo año. Posteriores esfuerzos de conciliación fracasaron, y las luchas estallaron de nuevo en 1931. Los sucesivos Dalái-lama continuaron gobernando el Tíbet a modo de Estado independiente.

En octubre de 1950, poco más de un año después de que consiguieran controlar la China continental, las tropas comunistas invadieron Tíbet. Para reunir a la nación contra el avance de las tropas invasoras, en noviembre la regencia invistió de autoridad total al decimocuarto Dalái-lama, aunque sólo tenía quince años en ese momento. La resistencia fue pronto aplastada y Gran Bretaña e India no ofrecieron ayuda alguna. El gobierno tibetano capituló en mayo de 1951, al firmar un tratado que disponía el mantenimiento del poder del Dalái-lama en asuntos interiores, mientras que los asuntos exteriores y militares quedaban bajo el control chino; también se acordaba el retorno desde China de Panchen Lama, dirigente espiritual lamaísta que según la opinión común era simpatizante del régimen comunista. Las unidades militares comunistas alcanzaron Lhasa en octubre. El Panchen Lama llegó en abril de 1952.

Durante 1952 los chinos implantaron un programa de mejora de comunicaciones: terminaron aeropuertos en varias partes del Tíbet y continuaron la construcción de carreteras con fines militares. El año siguiente India reconoció a Tíbet como parte de China y retiró la guarnición que mantenía en los dos puestos comerciales de la frontera tibetana. El Dalái-lama fue posteriormente elegido vicepresidente de la Asamblea Nacional Popular, la cámara legislativa china. Según los términos del acuerdo firmado en abril de 1955, India cedió a China su control de las líneas telefónicas, los telégrafos y el servicio postal de Tíbet. Se estableció un comité en 1956 para preparar una constitución para el Tíbet; el Dalái-lama fue nombrado presidente y el Panchen Lama primer vicepresidente.

En 1956 fuentes indias y nepalíes informaron acerca de levantamientos tibetanos y actividad guerrillera contra el régimen chino. Mao Zedong declaró pocos meses más tarde que el Tíbet no estaba aún preparado para el establecimiento del régimen comunista. Durante los últimos meses de 1958 surgieron informaciones acerca de una extendida actividad guerrillera anticomunista en Tíbet occidental. Se consideraba que la rebelión había sido provocada por los intentos de instituir comunas populares, similares a las establecidas en otras partes de China. Aunque los chinos anunciaron que se había pospuesto el establecimiento de las comunas en el Tíbet, no se contuvo la rebelión, y en marzo de 1959 estalló un motín a gran escala en Lhasa. El Dalái-lama huyó a la India a finales de mes y posteriormente estableció una comunidad tibetana en el país. Los chinos aplastaron la revuelta y nombraron al Panchen Lama jefe de Estado; se estima que 87.000 tibetanos murieron en el curso de la sublevación y de la posterior represión. El 21 de octubre, la Asamblea de las Naciones Unidas aprobó una resolución que deploraba la supresión de los derechos humanos en el Tíbet. El 9 de marzo de 1961 se aprobó una resolución similar.

De las decenas de miles de tibetanos que huyeron al extranjero tras la invasión china, la mayoría se establecieron en la India, mientras que el resto se refugió en los reinos de Nepal y Bután. El Dalái-lama estableció un gobierno tibetano en el exilio de la India. En 1965 Tíbet fue convertido formalmente en una región de la República Popular China, y Pekín anunció que el territorio tendría que sufrir una firme transformación socialista. Durante la Revolución Cultural, los guardias rojos maoístas intensificaron la persecución religiosa y destruyeron centenares de monasterios y monumentos budistas.

A finales de la década de 1970, tras el final de la Revolución Cultural, China mitigó gradualmente su política hacia el Tíbet. El Panchen Lama, que había sido sustituido de su puesto en 1964, fue readmitido en 1978. En repetidas ocasiones pidió al Dalái-lama su regreso. Los chinos admitieron en 1980 que Tíbet había sido mal gobernado y anunciaron reformas en la región, permitieron las actividades religiosas y reconstruyeron algunos monasterios destruidos por los guardias rojos en un esfuerzo por mejorar sus relaciones con el pueblo tibetano. En octubre de 1987 y mayo de 1993 hubo violentas manifestaciones de protesta contra el gobierno chino; las autoridades chinas respondieron con varias medidas como la represión violenta de la disidencia, la severa supervisión de la actividad religiosa y la inmigración de colonos chinos han para superar en número a la población nativa. En agosto de 1993, por primera vez en los últimos diez años, se mantuvieron conversaciones entre los chinos y los representantes del Dalái-lama, si bien no consiguieron cambios sustanciales en la política china.

En mayo de 1995, el Dalái-lama designó a un niño de seis años como la nueva encarnación del Panchen Lama (quien había muerto en enero de 1989). En el siguiente mes de diciembre, las autoridades chinas, tras detener y ocultar al niño, entronizaron a su propio candidato (otro muchacho de la misma edad) pese a las protestas tibetanas. Por su parte, China denunció el encuentro que mantuvieron en Taiwan en marzo de 1997 el Dalái-lama y el presidente Lee Teng-hui. En enero de 2000, el Karmapa Lama, líder de la rama Kagyu y tercer escalón en la jerarquía espiritual lamaísta (tras el Dalái y el Panchen Lama), abandonó en secreto su monasterio en Lhasa para acompañar en su exilio de Dharamsala (India) al Dalái-lama. Su partida desconcertó al gobierno chino, que siempre había mantenido que la figura del Karmapa Lama era un ejemplo de la tolerancia religiosa china. En junio de 2003 el gobierno de India reconoció a la Región Autónoma del Tíbet como parte de China, intentando así resolver el largo contencioso fronterizo entre ambos estados.

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