DATOS DE NAVARRA

SUPERFICIE 10.391 km²
HABITANTES 593.472  (2005)
DENSIDAD 57,1  hab/km²
CLIMA MEDITERRÁNEO
COSTA NO TIENE
IDIOMA CASTELLANO y EUSKERA
GOBIERNO RÉGIMEN  FORAL
PRESIDENTE MIGUEL SANZ SESMA
RELIGIÓN CATÓLICA
MONEDA EURO
CAPITAL PAMPLONA

Datos Actualizados Enero/2006

El territorio navarro se caracteriza por su gran diversidad. Una alineación en arco de este a oeste, formada por las sierras de Leyre, Alaiz, Andía y Urbasa, la denominada Navarra media, divide la Comunidad Foral en dos grandes conjuntos: la Montaña, al norte, y la Ribera, al sur.

La Montaña se extiende de este a oeste entre el valle del Roncal y el valle del Baztán. Se articula en dos sectores que se corresponden con las montes Vascos al noroeste (sierra de Aralar, 1.427 m) y con el Pirineo axial en el norte y noreste, donde se sitúan las mayores alturas (Orhy, 2.021 m; Arlás, 2.044 m, y Mesa de los Tres Reyes, 2.434 m).

La Ribera se caracteriza por un paisaje llano en el que contrastan los tonos ocres de la estepa con el cromatismo verde de las vegas fluviales, que la atraviesan en dirección al Ebro. En la Navarra meridional se suele distinguir una zona al oeste, la Ribera estellesa, zona estrecha y matizada desde el punto de vista bioclimático, y al este, a partir del valle del río Aragón, una Ribera tudelana, más seca, ancha y cálida.

Las primeras noticias sobre el territorio de la actual Navarra se remontan a la época de los vascones, pueblo resistente a la romanización, frente a quienes los romanos construyeron la fortaleza de Pompaelo (actual Pamplona). Fue la ocupación de esta ciudad por los musulmanes durante el siglo VIII lo que propició la creación del reino de Pamplona, alzado a la vez contra el islam y contra la influencia franca. De orígenes algo confusos, se puede considerar que el reino estaba consolidado a comienzos del siglo IX con la dinastía de los Arista.

Durante la edad media el reino de Navarra cambió varias veces de dinastía y su política osciló entre la orientación francesa y la peninsular, hasta que en 1512 el reino fue invadido por los ejércitos de la Corona de Castilla tras un turbulento periodo de luchas civiles (ver Reino de Navarra). Las Cortes de Burgos (julio de 1515) sancionaron la incorporación, respetando que el viejo reino de Navarra permaneciera como reino de por sí y distinto en territorio, jurisdicción y leyes. Navarra continuó, pues, con sus instituciones propias tanto en los asuntos económicos (Cámara de Comptos o Consejo de Hacienda) como legislativos (sus Cortes continuaron reuniéndose ininterrumpidamente). Un virrey, en nombre del monarca, presidía el Consejo Real. Todavía en 1834, Isabel II fue proclamada por la Diputación del reino como Isabel I de Navarra.

Durante el siglo XIX Navarra fue asolada por las Guerras Carlistas, que enfrentaron a éstos contra los liberales, partidarios de un Estado centralizado. A pesar del triunfo liberal, en el Convenio de Vergara de 1839 se confirmaron los fueros de las Provincias Vascongadas y de Navarra. En consecuencia, el 16 de agosto de 1841 el reino de Navarra dejó de existir y el territorio pasó a denominarse provincia foral. Desde entonces y hasta 1982, la provincia foral gozó de un grado particular de autonomía administrativa, financiera y un derecho civil peculiar que ni siquiera fue conculcado por el franquismo, al ser considerada Navarra una provincia ‘fiel’ durante la Guerra Civil (1936-1939).

El proceso de industrialización, a partir de la década de 1960 ha cambiado profundamente la estructura sociológica e ideológica de Navarra, que ha perfeccionado su tradición autonomista con la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral, pactada entre las instituciones democráticas de Navarra y el Estado español en 1982. Pese a lo cual, se mantiene vigente la polémica en torno a cuál debe ser el tipo y el grado de relación con la Comunidad Autónoma Vasca.

Sanfermines, Pamplona
La capital de la Comunidad Foral de Navarra celebra durante la segunda semana del mes de julio (del 6 al 14)  las fiestas en honor del patrón de la ciudad, san Fermín: son los denominados Sanfermines, durante los que la ciudad, a la que acuden miles de visitantes procedentes de todas las partes de España y del resto del mundo, bulle en un ambiente festivo de día y de noche. Durante esa semana, a las 8 horas de cada mañana, se inicia el encierro, en el que los mozos corren delante de los astados que se lidiarán en la corrida de la tarde. La foto muestra el momento en el que los corredores hacen acto de aparición en el coso taurino.

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