Las flores de Bach y la autoestima de las personas

Para todo individuo es fundamental poseer un alto nivel de autoestima, sin rayar en lo egocéntrico. La autoestima se encuentra estrechamente ligada a la autovaloración, una especie de ecuación resultante de todo aquello que la persona siente y piensa –conciente o inconscientemente- sobre sí misma, de igual manera influyen en esa ecuación todo su sistema de creencias, su actitud y cómo esta persona se suida. Las flores de Bach ofrecen un aporte invaluable en equilibrio de todos los elementos de la ecuación de autoconfianza y por ende influye directamente en la autoestima.

Es necesario que todas las personas inicien la búsqueda de un autoconocimiento, pues de esta manera se inicia la construcción de bases sólidas en la sanación de la autoestima. Sin autoconocimiento, es muy poco probable que exista alguna tendencia al cambio, entendiendo que solamente se puede cambiar aquello de lo que se tiene consciencia. Para ello, es imprescindible conocer todos los estatutos mentales y emocionales, de manera que el tratamiento con las flores de Bach tenga un efecto positivo y garantizado en el individuo.

Es muy frecuente que las personas con bajos niveles de autoestima, tiendan a refugiarse en situaciones que le resulten “cómodas” pero también mediocres, causando así un constante riesgo de insatisfacción y frustración. Una terapia con las flores de Bach garantizan el inicio de una construcción saludable de un autoestima elevado, para ello la persona debe ser consciente de todos sus miedos, resentimientos y frustraciones como la culpa que sin duda, harán las veces de saboteadores en el procedimiento de equilibrar su comportamiento y actitud.

Debido al detallado estudio realizado por el Dr. Bach, casi todas las esencias o los tratamientos de las flores de Bach otorgan al paciente un nivel adecuado de conciencia y otra perspectiva de su situación, mental, emocional, sentimental y física. No obstante, hay esencias especializadas en este proceso:

Para los conflictos internos, usualmente originada en los individuos por pertenecer a un núcleo familiar donde los padres impedían la correcta expresión emocional del infante, la escencia más empleada es Agrimony. Estos pacientes llegan a la edad adulta sin la capacidad de expresarse emocionalmente, trasladando todos los conflictos, los propios y los ajenos, a un terreno unipersonal, tomándolos como suyos. Es allí cuando las flores de Bach otorgan energía suficiente para equilibrar estas energías, necesarias para una correcta superación, tanto del trauma infantil, como de cualquier otra patología que se desarrolle en consecuencia de ello.

También se encuentra la Chesnut Bud, es una de las flores de Bach que no tienen una relación directa con el autoestima, pero es una de las flores que mediante sus vibraciones energéticas, facilita la integración de todos los procesos de aprendizaje, motivo por el cual es empleada con la intención de evitar que se repitan patrones antiguos, una vez que el individuo haya tomado conciencia de los errores cometidos, de igual manera permite la formación y el anclaje de otro tipo de pautas mentales,  permitiendo de esta manera la correcta sanación de la autoestima.