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Gibraltar y Abila (antigua ciudad y promontorio en la actual Ceuta) formaban
las llamadas Columnas de Hércules, que los marineros fenicios marcaron con unas
columnas de plata para señalar a los pueblos mediterráneos los límites seguros
de navegación. El peñón se llamó Jabal Tariq (que significa en árabe ‘monte de
Tariq’) en honor del general musulmán Tariq ibn Ziyad, quien invadió la
península Ibérica en el año 711. En 1309, Gibraltar fue conquistado por los
castellanos, pero fue recuperado por los Nazaríes del Reino de Granada en 1333 y
conservado hasta 1462, cuando finalmente dejó de ser una posesión musulmana tras
su conquista por el duque de Medinasidonia. En 1502, fue incorporado a la Corona
de Castilla por los Reyes Católicos.
Durante la fase europea de la guerra de la Independencia estadounidense, los
españoles, que tomaron parte en el conflicto luchando contra los británicos,
impusieron un riguroso bloqueo a Gibraltar, asedio que duró desde 1779 hasta
1783. El 14 de septiembre de 1782, los británicos destruyeron las baterías
flotantes de los sitiadores franceses y españoles. En febrero de 1783, la firma
de los preliminares de la paz acabó con el asedio. En 1830, Gibraltar se
convirtió en colonia británica.
Durante la I Guerra Mundial se utilizó como base estratégica por las unidades
navales aliadas, y como estación de aprovisionamiento de carbón por los
transportes en ruta hacia el escenario bélico del Mediterráneo oriental. Durante
la Guerra Civil española (1936-1939), la ciudad de Gibraltar fue lugar de
refugio para numerosos republicanos españoles.
Cuando Gran Bretaña delegó el control casi total de los asuntos internos en la
colonia en 1964, España alegó, apoyándose en los términos del Tratado de
Utrecht, que debería adquirir la soberanía sobre el territorio. Las medidas
británicas provocaron tensión en las relaciones entre los dos países, que
concluyeron con el bloqueo económico de España a la colonia. En un referéndum
celebrado el 10 de septiembre de 1967, el pueblo de Gibraltar votó a favor de
permanecer bajo la autoridad del gobierno británico y rechazó los lazos con
España. No obstante, España mantuvo sus reivindicaciones y en 1969 cerró su
frontera, lo que afectó de forma negativa a los 5.000 españoles que la cruzaban
diariamente para trabajar. La colonia, en consecuencia, tuvo que adaptar su
economía a la situación del momento, diversificando sus actividades,
favoreciendo el turismo y recibiendo una mayor contribución en concepto de los
gastos militares británicos.
Hacia el final de la década de 1970, España comenzó a mostrar una mayor
flexibilidad en el tema de Gibraltar. Así, en 1980 se alcanzó un principio de
acuerdo respecto a la reapertura de la frontera, pero no se llevó a cabo a causa
de los problemas laborales. En 1981, la situación se complicó cuando el príncipe
y la princesa de Gales eligieron el peñón como primera etapa en su luna de miel,
una elección que España consideró ofensiva. Sin embargo, en 1982, ambos países
se comprometieron a resolver sus diferencias, y en febrero de 1985, por primera
vez en dieciséis años, se abrió la frontera con España.
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