DATOS DE CASTILLA  LEÓN

SUPERFICIE 94.224 km2
HABITANTES  2.510.849 H. (2005)
DENSIDAD 26,6  habanderas/B./km2
CLIMA MEDITERRÁNEO
COSTA NO TIENE
IDIOMA CASTELLANO
GOBIERNO AUTONÓMICO
PRESIDENTE JUAN VICENTE HERRERA CAMPO
RELIGIÓN CATÓLICA
MONEDA EURO
CAPITAL VALLADOLID

Datos Actualizados Enero/2006

El territorio está formado por una alta y vasta altiplanicie, la submeseta Norte, recorrida por el río Duero y prácticamente rodeada por montañas: la cordillera Cantábrica y el macizo Galaico-leonés al norte y noroeste, el sistema Central al sur y el sistema Ibérico al este. La región leonesa ocupa el borde noroccidental de la meseta Central. El relieve característico y de mayor extensión de la altiplanicie son los páramos, plataformas tabulares interfluviales con una altitud entre los 850 y los 1.100 m, siendo los de Castrojeriz, Cerrato y Torozos los más destacados. También abundan las campiñas, que son amplias y fértiles llanuras, de las que la Tierra de Campos es la más representativa. Al norte de León, Palencia y Burgos se encuentra la vertiente meridional de la cordillera Cantábrica, con altitudes superiores a los 2.000 metros. En los Picos de Europa se halla la principal elevación de la comunidad: Torre Cerredo, de 2.648 metros. Las cimas más importantes del sistema montañoso cantábrico son peña Ubiña, peña Vieja y peña Prieta. Los caudalosos ríos que atraviesan esta cordillera han creado espectaculares desfiladeros, como los del Cares y el Sella, o la zona de los Ancares leoneses.

Los montes de León forman parte del macizo Galaico, donde sobresalen las sierras Segundera —con lagos de origen glaciar, como el de Sanabria— y Cabrera; el Teleno (2.188 m) es su pico más alto. Al oeste de la provincia de León se extiende la verde y frondosa comarca de El Bierzo, en acusado contraste con el desnudo paisaje de La Maragatería.

En diferentes yacimientos diseminados a lo largo de su territorio se han encontrado restos arqueológicos y monumentos megalíticos de los originarios pobladores del paleolítico (véase Edad de piedra). Los primeros pueblos indoeuropeos que se asentaron lo hicieron hacia el año 1200 a.C., y posteriormente celtas y celtíberos intensificaron sus asentamientos. A estas culturas pertenecen las numerosas estatuas de animales de posible significado totémico, como los Toros de Guisando. Los romanos encontraron gran resistencia entre sus pobladores, quienes dificultaron durante mucho tiempo la explotación de sus ricas minas por los nuevos conquistadores. A fin de acabar con su oposición, se estableció en el año 68 la Legio VII Gemina, núcleo primigenio de la actual ciudad de León. La Ruta de la Plata, que conectaba Astorga y Mérida con los puertos mediterráneos, se convirtió en un eje de comunicaciones esencial del oeste de la península Ibérica. La romanización supuso la difusión del cristianismo, la cultura urbana y la arquitectura (acueducto de Segovia, arco del triunfo de Medinaceli y varias calzadas).

Segovia y Palencia fueron los principales núcleos del mundo visigodo, que consolidó el culto cristiano. A partir del siglo VIII se produjo la invasión musulmana, y la cuenca del Duero alcanzó un gran valor estratégico entre el reino de Asturias y los nuevos conquistadores que se asentaron en el centro y en el sur peninsular. La construcción de recintos amurallados, torres y castillos para hacer frente a los musulmanes en el inicio de la Reconquista fue el germen del condado de Castilla, término que aparece por primera vez como sustituto de Vardulia —uno de los pueblos vascones— hacia el año 800. Ocupaba el norte de Palencia y Burgos y el sur de Cantabria, y dependía de la monarquía astur. Progresivamente se extendió hacia el sur y consiguió la independencia de hecho, aunque no de derecho, con el conde Fernán González a finales del siglo X. Entre los siglos IX y XII todo el territorio de la actual comunidad fue intensamente repoblado con gentes dedicadas básicamente a actividades agropecuarias y que con el tiempo formaron la Mesta, base de una próspera industria lanera. Fernando I el Magno, hijo de Sancho III el Mayor de Navarra, fue el primer monarca de Castilla, que quedó anexionada temporalmente al reino de León. Alfonso VI agrandó el reino fijando la frontera en el Tajo e incorporando La Rioja y las tierras vascas occidentales. Fueron los años de las aventuras del Cid Campeador y de la creciente influencia de este territorio en el conjunto peninsular. Tras años de uniones y separaciones durante el mandato de Alfonso X el Sabio (siglo XIII) Castilla y León pasaron a compartir de manera definitiva unas mismas leyes. En 1492, los Reyes Católicos tomaron Granada, el último reducto musulmán en la península. Ese fue también el año del viaje de Colón a América y el inicio de la conquista del nuevo continente. El matrimonio de Isabel con Fernando, el heredero de la Corona de Aragón, resultaría decisivo para el futuro unificado de todos los reinos de la Península —excepto Portugal—. Su nieto Carlos I heredó un inmenso imperio europeo y americano, y su reinado y el de su hijo Felipe II fueron los años de mayor influencia de Castilla y los de la consolidación de la monarquía absoluta. En 1561, Felipe II trasladó la corte, y por tanto la capital de su reino, desde Valladolid a Madrid.

CASTILLA  LEÓN

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