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Los montes de León forman parte del macizo Galaico, donde sobresalen las sierras
Segundera —con lagos de origen glaciar, como el de Sanabria— y Cabrera; el
Teleno (2.188 m) es su pico más alto. Al oeste de la provincia de León se
extiende la verde y frondosa comarca de El Bierzo, en acusado contraste con el
desnudo paisaje de La Maragatería.
En diferentes yacimientos diseminados a lo largo de su territorio se han
encontrado restos arqueológicos y monumentos megalíticos de los originarios
pobladores del paleolítico (véase Edad de piedra). Los primeros pueblos
indoeuropeos que se asentaron lo hicieron hacia el año 1200 a.C., y
posteriormente celtas y celtíberos intensificaron sus asentamientos. A estas
culturas pertenecen las numerosas estatuas de animales de posible significado
totémico, como los Toros de Guisando. Los romanos encontraron gran resistencia
entre sus pobladores, quienes dificultaron durante mucho tiempo la explotación
de sus ricas minas por los nuevos conquistadores. A fin de acabar con su
oposición, se estableció en el año 68 la Legio VII Gemina, núcleo primigenio de
la actual ciudad de León. La Ruta de la Plata, que conectaba Astorga y Mérida
con los puertos mediterráneos, se convirtió en un eje de comunicaciones esencial
del oeste de la península Ibérica. La romanización supuso la difusión del
cristianismo, la cultura urbana y la arquitectura (acueducto de Segovia, arco
del triunfo de Medinaceli y varias calzadas).
Segovia y Palencia fueron los principales núcleos del mundo visigodo, que
consolidó el culto cristiano. A partir del siglo VIII se produjo la invasión
musulmana, y la cuenca del Duero alcanzó un gran valor estratégico entre el
reino de Asturias y los nuevos conquistadores que se asentaron en el centro y en
el sur peninsular. La construcción de recintos amurallados, torres y castillos
para hacer frente a los musulmanes en el inicio de la Reconquista fue el germen
del condado de Castilla, término que aparece por primera vez como sustituto de
Vardulia —uno de los pueblos vascones— hacia el año 800. Ocupaba el norte de
Palencia y Burgos y el sur de Cantabria, y dependía de la monarquía astur.
Progresivamente se extendió hacia el sur y consiguió la independencia de hecho,
aunque no de derecho, con el conde Fernán González a finales del siglo X. Entre
los siglos IX y XII todo el territorio de la actual comunidad fue intensamente
repoblado con gentes dedicadas básicamente a actividades agropecuarias y que con
el tiempo formaron la Mesta, base de una próspera industria lanera. Fernando I
el Magno, hijo de Sancho III el Mayor de Navarra, fue el primer monarca de
Castilla, que quedó anexionada temporalmente al reino de León. Alfonso VI
agrandó el reino fijando la frontera en el Tajo e incorporando La Rioja y las
tierras vascas occidentales. Fueron los años de las aventuras del Cid Campeador
y de la creciente influencia de este territorio en el conjunto peninsular. Tras
años de uniones y separaciones durante el mandato de Alfonso X el Sabio (siglo
XIII) Castilla y León pasaron a compartir de manera definitiva unas mismas
leyes. En 1492, los Reyes Católicos tomaron Granada, el último reducto musulmán
en la península. Ese fue también el año del viaje de Colón a América y el inicio
de la conquista del nuevo continente. El matrimonio de Isabel con Fernando, el
heredero de la Corona de Aragón, resultaría decisivo para el futuro unificado de
todos los reinos de la Península —excepto Portugal—. Su nieto Carlos I heredó un
inmenso imperio europeo y americano, y su reinado y el de su hijo Felipe II
fueron los años de mayor influencia de Castilla y los de la consolidación de la
monarquía absoluta. En 1561, Felipe II trasladó la corte, y por tanto la capital
de su reino, desde Valladolid a Madrid. |