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Las fiestas tienen en Andalucía una gran participación popular. Destacan las
procesiones de Semana Santa, la famosa Feria de Abril en Sevilla, las romerías
que se realizan en todas las provincias —siendo la de la Virgen del Rocío la más
conocida y multitudinaria—, y otras ferias, de origen agropecuario, que se
celebran en casi todas las ciudades, en las que la música y los bailes típicos,
como las sevillanas, están siempre presentes. El particular Carnaval de Cádiz se
celebra en esta ciudad desde principios del siglo XIX; el pueblo gaditano,
organizado en coros, comparsas y chirigotas, realiza una crítica humorística de
la actualidad, componiendo para ello letrillas y canciones. También se mantienen
en vigor las antiguas fiestas de la vendimia (Jerez de la Frontera y Palma del
Condado), las de la primavera (Córdoba) o las que conmemoran hechos históricos
(Granada, Huelva o La Rábida).
La gastronomía andaluza proviene de la tradición árabe que estableció el orden
en servir los platos: sopas, carnes y dulces. Los platos más conocidos son el
gazpacho, los fritos y una rica variedad de dulces, que tienen como ingredientes
básicos la miel, las almendras y los piñones.
Andalucía ha sido una de las comunidades autónomas que más gloria ha dado a las
letras españolas. Ya en la Hispania romana surgieron nombres como Séneca, hombre
de amplia cultura y cuya literatura de carácter estoico influyó mucho en otros
escritores españoles a partir del humanismo del siglo XV, o Lucano. Hay que
destacar, de igual modo, la figura de san Isidoro de Sevilla, erudito
hispanorromano de la España visigoda considerado como uno de los máximos
representantes de la cultura europea medieval. Su libro Etimologías fue un texto
pedagógico no sólo en su época, sino hasta bien entrado el siglo XVIII. Con la
llegada del islam, la cultura andalusí crece y supera la europea. A través de
al-Andalus entrará en España y en Europa la cultura y la ciencia oriental, desde
Las mil y una noches hasta tratados de astronomía y traducciones griegas.
Algunos nombres importantes son Ibn Hazm, autor de El collar de la paloma,
Averroes, introductor del pensamiento aristotélico en Occidente, o Álvaro de
Córdoba (ver Literatura árabe: Literatura arábigo-andaluza). Maimónides, figura
emblemática de la filosofía judía medieval, o Salomón ben Gabirol son ejemplos
significativos de literatura hispanohebrea.
En el siglo XV, las letras no decaen a pesar del alto nivel dejado por las
figuras antes citadas. En este periodo cabe mencionar al cordobés Juan de Mena y
al sevillano Antonio de Nebrija, que marcan el apogeo del humanismo y la entrada
del renacimiento, en el que destacarán nombres como fray Luis de Granada,
Gutierre de Cetina, Juan de Mal Lara, Fernando Herrera y sus continuadores de la
escuela sevillana. Mención especial merece la figura del poeta cordobés Luis de
Góngora. La novela picaresca parece un género creado y hecho para Andalucía,
pues hasta los autores no andaluces mandaron a sus pícaros a recorrerla; entre
los escritores andaluces que cultivaron este género se encuentran Mateo Alemán y
Vicente Espinel.
El siglo XVIII dio importantes ilustrados andaluces, como Luis Cadalso, filósofo
humanista y autor de las Cartas marruecas y Noches lúgubres, Alfonso Lista y el
poeta José María Blanco-White. El romanticismo tuvo una fuerza especial en
Andalucía porque su pasado atrajo a románticos europeos y porque el espíritu
revolucionario de las Cortes de Cádiz contagió la tierra. Los máximos
representantes de este movimiento literario fueron el dramaturgo Ángel Saavedra,
duque de Rivas, el político y escritor Francisco Martínez de la Rosa y el gran
poeta Gustavo Adolfo Bécquer.
La generación del 98 se nutrió también de escritores andaluces, como el
granadino Ángel Ganivet y el sevillano Antonio Machado. Coetáneo con este
movimiento fue el modernismo, ligado a figuras como Manuel Machado, Francisco
Villaespesa y el poeta y premio Nobel Juan Ramón Jiménez. Además, es preciso
citar al precursor del modernismo, Salvador Rueda, y a José Moreno Villa, que se
inició como modernista pero que derivó estilísticamente hacia el simbolismo y el
surrealismo.
De los muchos poetas que formaron la generación del 27, la mayoría de ellos eran
andaluces y de diferentes estilos: Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Luis
Cernuda y Federico García Lorca. Entre los poetas andaluces posteriores a la
Guerra Civil española se encuentran Luis Rosales, Carlos Edmundo de Ory, Ángel
García López, José Caballero Bonald y Elena Martín Vivaldi, entre otros. Entre
los novelistas es obligado citar, al menos, a Arturo Reyes, Salvador González
Amaya, Rafael Cansinos-Assens, Francisco Ayala, Alfonso Grosso, Manuel Andújar y
Antonio Muñoz Molina.
Las distintas culturas que se establecieron en el territorio andaluz han dejado
un importante legado artístico. Los restos púnicos, iberos y romanos tienen un
gran valor. Los monumentos más destacados son, no obstante, los de la época
musulmana. Entre ellos sobresalen la mezquita de Córdoba, el palacio de Medinat
al-Zahara, las alcazabas de Málaga y Almería, la torre sevillana de La Giralda y
el palacio de la Alhambra granadina. La dominación cristiana ha dejado también
interesantes manifestaciones artísticas en forma de castillos e impresionantes
catedrales, como la de Sevilla, y las que empezaron a construirse durante el
siglo XVI en Granada, Málaga, Jaén, Baeza y Guadix. El relevante papel de
Andalucía en el comercio con las colonias de América indujo la construcción de
grandes y bellos edificios renacentistas y barrocos, como la Casa de Pilatos, el
Ayuntamiento, la Casa de Contratación (hoy Archivo General de Indias) y el
palacio de San Telmo en Sevilla; el Hospital de los Reyes Católicos y el palacio
de Carlos V en Granada; y otros en Cádiz, Córdoba, Úbeda y Baeza.
Andalucía ha sido también cuna de magníficos pintores y escultores de renombre
internacional, como los sevillanos Velázquez, Murillo y Valdés Leal; Zurbarán,
que aunque nació en la provincia de Badajoz se formó en la escuela sevillana; y
el granadino Alonso Cano. Sus obras se pueden contemplar en las fachadas de
edificios (portada de San Telmo), en sillerías (catedral de Málaga), en retablos
(capilla Real de Granada) y en museos de las ciudades andaluzas. |